Viktor Emil Frankl nació en Viena (Austria) el 26 de marzo de 1905, en el seno de una familia judía que siempre recordaría por su cariño y calidez. Médico de formación, obtuvo el grado de Doctor en Medicina en 1930; fue catedrático de neurología y psiquiatría en la Facultad de Medicina de la universidad de Viena; ocupó varias cátedras en otras universidades, como Stanford, Dallas, Harvard, y Pitsburg; fue presidente de la Sociedad Médica de Psicoterapia de Austria y director del Departamento de Neurología del Policlínico de Viena; recibió varios doctorados Honoris Causa; impartió conferencias y cursos alrededor de todo el mundo; escribió más de dos docenas de libros, que han sido traducidos a varios idiomas, además de una gran cantidad de artículos; obtuvo el grado de Doctor en Filosofía en 1949 con una tesis doctoral que, en su traducción al castellano, es conocida con el título de “La presencia ignorada de Dios”. De gran talla intelectual, manifiesta desde muy joven, siendo todavía un adolescente entabló relación epistolar con Sigmund Freud, quien le invitó a colaborar con una importante revista psicoanalítica de la época. Del mismo modo, mantuvo una estrecha relación con Alfred Adler, del cual fue discípulo. Estos dos clásicos psicoterapeutas fundaron en Viena, respectivamente, el Psicoanálisis y la Psicología Individual. Por su parte, Frankl fundó la Logoterapia, la cual ha venido a conocerse como la “Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia”.

En el año 1942, ya casado con la que fue su primera esposa, Tilly Grosser, y estando ésta embarazada de su primer hijo, fue hecho prisionero por los nazis. A lo largo de los tres años siguientes pasaría por cuatro campos de concentración: Theresienstadt, Kaufering, Türkheim y Auschwitz. Su número de prisionero fue el 119.104. En los campos de concentración murieron Tilly y su hijo, sus padres y su hermano. Su hermana pudo escapar del holocausto nazi trasladándose a Australia. El mismo Frankl pudo haberse librado de tal horror, ya que obtuvo un visado para viajar a Estados Unidos, que rehusó de manera admirable con el fin de compartir la suerte de su familia. Él mismo nos relata qué acontecimiento le llevó a tomar esta decisión, que iba a ser clave en el curso posterior de toda su existencia, en su obra
El hombre en busca de sentido. En abril de 1945 es liberado de su cautiverio, finalizando lo que él mismo llamó su experimentum crucis y que supuso tener que aprender a ser hombre de nuevo, de una manera radical. Un tiempo después de su liberación contrajo matrimonio con una enfermera católica que trabajaba en la Policlínica de Viena, Eleonore Katharina Schwindt.

Frankl falleció el 2 de septiembre de 1997 en Viena, su ciudad de toda la vida, tras una intensa y prolífica vida, tanto en lo estrictamente personal como en lo académico y profesional.

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